sábado, 12 de agosto de 2017

ES YA

Conocimos a Álvaro Tato en persona hace pocas semanas, gracias a unos amigos amantes del teatro que nos invitaron a ver Siglo de Oro, siglo de ahora, la obra que dio a conocer a Ron Lalá como una de las compañías de teatro más originales, divertidas y comprometidas del momento. Salimos de la obra riendo y nos despedimos de Álvaro emocionados por su cercanía, su talento y la asombrosa intensidad de su cariño. Y pensamos a la vez que el próximo poema para nuestro blog tenía que ser uno suyo. 


Mañana blanca,
largo paseo,
cama de hierba 
mirando al cielo
es ya. 

Día de fiesta,
flor en el pelo,
sabor a boca
de beso lento
es ya. 

Mano en la mano
y cuerpo a cuerpo
la frágil calma
que lava el tiempo
es ya. 

La luz descalza
sobre tu pecho
tensa en el arco
de un parpadeo
se va. 

Es ya y se va. 




Álvaro Tato (1978) es actor y director de teatro, músico y poeta, y combina estas facetas de su talento escribiendo los textos de las obras de Ron Lalá, la compañía de teatro y música de la que es fundador y que es un espectáculo de inventiva, humor y crítica mordaz. Su formación filológica le hace adentrarse en los textos con la maestría de quien los ha estudiado con intensidad y por eso consigue con asombrosa facilidad en su poesía alcanzar la sencillez de los ritmos y la musicalidad populares tan apreciados por nosotros.


sábado, 5 de agosto de 2017

AY, QUÉ PRONTO ESTÁ SOLO

Hay quien puede crear literatura en medio del ruido: con niños gritando alrededor o mecidos por el ruido interminable de las cafeterías o los aeropuertos. Sin embargo, para escribir, todos necesitamos estar solos con nuestros pensamientos, con la idea que perseguimos o con la Musa de la que habla Bettina von Arnim, aquella que nos devuelve nuestro amor embellecido. 


Ay, qué pronto está solo 
el hombre solitario;
los otros viven, aman
y a él le dejan su pena. 

En cambio, no está solo
el que se lanza al mundo,
pero ama y vive cosas
que nunca existirán. 

Mas quien se dio a la Musa
no rehúye estar solo,
presiente que ella lo ama
y desea ser amada,

que corona su copa 
y consagra sus penas
con dádiva tan cierta
que vuelve eterno todo;

le florece en el pecho 
la llama de la vida,
percibe en lo divino
el ser más terrenal. 





Bettina von Arnim (1785-1859) fue una de las escritoras alemanas más conocidas de la época del Romanticismo. De familia ilustrada, se casó con el poeta Achim von Arnim, con quien tuvo una relación poco acorde con las normas sociales de la época: a ella le encantaba el bullicio de la ciudad y a él, la tranquilidad del campo, así que ella vivía con sus hijos en el centro de Berlín y él a las afueras, y pasaban juntos las vacaciones de verano. Mantuvo una intensa correspondencia con Goethe (aunque él no siempre correspondiera a la calidez de sus cartas), y fue una activista apasionada en defensa de los derechos de las clases más desfavorecidas y, en especial, de las mujeres.