sábado, 17 de junio de 2017

COMO RECIÉN LLEGADO AL MUNDO

Fuego. Muchos poetas buscan la intensidad de las palabras como si quisieran prenderles fuego. Y viven sus horas de melancolía prendiendo cerillas, mirándolas arder hasta que les queman los dedos, como si esa incandescencia fuera un reflejo de su interior. Los poemas de Alberto Conejero son así, incendios permanentes, palabras que crepitan en la oscuridad en busca constante de su propia trascendencia. 


Como recién llegado al mundo,
a la estampida de raíces a la que llaman vida,
aprenderás de nuevo el orden de los astros,
la laboriosa ciencia de ser en los otros
otra vez solo, tú,
polizón de los días que aún te aguardan. 

No esperes el asilo de los pájaros.
No aguardes el consuelo de la nieve. 
Aquí, arrojado, aprendiz del oficio
de intemperie, comprenderás, tarde o temprano,
que no hay albergue en el corazón de un náufrago
si no es para las olas. 






Alberto Conejero (1978) se hizo un hueco en nuestras conversaciones cuando fuimos a ver La piedra oscura, una obra de teatro suya que reconstruye lo que pudieron ser las últimas horas del último amante de Lorca. La obra era intensa hasta el desgarro y su poesía refleja ese mismo sentimiento exaltado hasta el límite. 


domingo, 11 de junio de 2017

DAME TU MANO

Nos movemos en distancias volubles. Elásticas. A veces el mar nos rodea y su oleaje nos deja a la deriva, indefensos y aislados, chapoteando en una soledad no buscada sin manos tendidas. Es entonces cuando más necesitamos acercarnos a una presencia querida, una memoria, encontrar, en medio de la inmensidad del agua, nuestro pedacito de tierra. 


"Hoy me gusta la vida mucho menos
pero siempre me gusta vivir".
César Vallejo

Dame tu mano
amor
no dejes que me hunda
en la tristeza.
Ya mi cuerpo aprendió
el dolor de tu ausencia
y a pesar de los golpes
quiere seguir viviendo.
No te alejes
amor
encuéntrame en el sueño
defiende tu memoria
mi memoria de ti
que no quiero extraviar.
Somos la voz
y el eco
el espejo
y el rostro
dame tu mano
espera
debo ajustar mi tiempo
hasta alcanzarte.



Claribel Alegría (1924) es una poeta nicaragüense. En los años cuarenta estudió con Juan Ramón Jiménez en Estados Unidos, país donde vivió hasta los años ochenta. Regresó a Nicaragua en los años de la revolución sandinista y en su poesía se refleja su compromiso social y su denuncia de la represión política de Centroamérica en esos años. Hace unas semanas recibió el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana al conjunto de su obra. 


domingo, 4 de junio de 2017

TRANVÍA

Juan Ramón Jiménez visitó Nueva York en 1916. Pensamos que debió de divertirle mucho la ciudad, porque en su siguiente libro, Diario de un poeta recién casado, publicó este texto hilarante y alocado sobre los neoyorquinos y las gafas que pululan por la ciudad. Hay cientos de poemas románticos, modernistas, sutiles, filosóficos o espirituales en la obra de Juan Ramón. Sin embargo, hemos escogido este porque su poesía también está en la intrascendencia de unas pantorrillas..., digo, de unas gafas. 


TRANVÍA
New York

GAFAS. Pantorrillas de fieltro alto, arrugado y fangoso. (Van al baile y son ellas solas la pareja.) Gafas. Ningún ojo claro. Mandíbulas incansables -¡qué cansancio!- que mascan goma, sin fin. Gafas. Borrachos sin gracia, que hacen reír risas de mueca a todo un mundo de dientes de oro, plata y platino. Gafas. Amarillos, cobrizos y negros con saqué blanco, es decir, negro, es decir, pardo y sombrero de copa de ocho... sombras. Gafas. ¡Cuidado! ¡Que me pisa usted los ojos! Mirada, digo, gafada sin vida. Gafas, gafas, gafas.



Juan Ramón Jiménez (1881-1958) es uno de los poetas españoles más importantes de la primera mitad del siglo XX. Decidió abandonar la carrera de Derecho para dedicarse a la literatura, influido por Rubén Darío y los simbolistas franceses. Tuvo varias crisis de neurosis depresiva y permaneció ingresado en Francia y en Madrid. En 1936, al estallar la Guerra Civil, se exilió a Estados Unidos, de donde viajó a Cuba y, por último, a Puerto Rico. En este último país recibió la noticia de la concesión del Premio Nobel de Literatura en 1956.



sábado, 27 de mayo de 2017

[POEMA DE LA MINA ASTURIANA]

Hay personas que llegan a tu vida y le dan nuevos matices. Hay personas que te impactan por su genialidad, su fuerza y su creatividad. Eso nos ocurrió con Mario, a los dos. Alumno del instituto donde trabajaba yo (Patricia), Mario llegó a la reunión para iniciar un posible grupo de escritura o de teatro y ya en la ficha inicial nos impactó por las ganas que tenía de escribir y de compartir a sus poetas favoritos. En las primeras sesiones nos demostró que su cultura poética, que había nacido a la vez que él, era inmensa y su facilidad para hilar un verso tras otro nos dejó a todos impactados. También Óscar lo conoció en una de aquellas sesiones y en un recital y se sorprendió por su estilo surrealista y tan maduro. A Mario, cuando ofrece recitales poéticos (que los ofrece) lo presenta el grandísimo poeta y Premio Nacional de Poesía Juan Carlos Mestre. Y él mismo, junto con otras estudiantes de su edad, organiza homenajes poéticos llenos de emotividad a Miguel Hernández.

No podíamos dejar de tenerle en nuestro blog, aunque aún no haya publicado nada en papel. Su arte es algo para compartir con todo el mundo por su sensibilidad, por el compromiso con el que escribe y por sus insólitas imágenes literarias que no dejan indiferente a nadie. 

En este poema nos lleva de paseo por una mina asturiana y escuchamos los pasos del minero, y los golpes de sus picos sobre las paredes de la mina, "a 200 metros de profundidad [donde] el hambre sigue siendo hambre".

Sigue paseando la locomotora por los perfiles de un gato
quién sabe si el minero escuchó a Verne bajando al centro de la tierra.
Se quedó el carbón con el esqueleto de un pez y las conversaciones del guaje minero con el mar.
A 200 metros de profundidad el hambre sigue siendo hambre,
bajo la boina semillas de manzana para plantar en la mina.
Como las hormigas, construyes caminos por los que corran medusas.
Cae la sidra en un prado de moscas y jirafas,
ahora nadas entre rumores y barriles.
Sobre el castillete el duende llora,
la mula ciega busca noches en las que salgan hombres de las andrajosas galerías
llenos de conchas y cefalópodos
a despedir al mar
y a llenar todos los pozos
con helechos y sol.




Mario García Obrero (2003) es un pequeño poeta de segundo de la ESO, hijo de la también poeta Susana Obrero. Sus propios compañeros lo definen como "un niño del Renacimiento" y entre sus rizos de un negro intenso y su sonrisa amable se esconden cientos de imágenes poéticas que le han hecho merecedor, este año, del XXVIII Certamen de Poesía José Hierro de Getafe, premio literario de ámbito regional dirigido a estudiantes de entre 12 y 20 años.

sábado, 13 de mayo de 2017

LUNA LLENA

Las cosas son las que son hasta que las imaginamos distintas. Los paisajes, las personas, la luz. La noche. Todo está en los ojos con los que miramos la noche. Y mediante el milagro cotidiano de la imaginación, la oscuridad se convierte en hogar y la luna en misterio. En novia, intacta y desnuda, a la que escribir versos. Bonitos versos, como este poema. 



Fuera del mundo, ausente,
mellada contra andamios,
has nacido otra noche
con tus venas azules,
igual que un globo inflado,
luna llena.
Globo inflado te llamo,
otros rostros de muerta,
nave, farol, pandero,
o blanca rebanada
o novia o meretriz
te llamaron por turno.
A tu luz se acogieron deslumbrados,
tristes y balbucientes
los poetas,
frioleros y turbios,
estremecidos, los enamorados.

Te invocaron sin tregua
a lo largo de un río subterráneo
de palabras marchitas
que viene desde Safo y Rosalía
a morir en mi boca.

Jugamos a invocarte,
levantamos antorchas de mentira
que sólo manosean tu vestido de tul.
Y tú, intacta y desnuda,
te escapas, luna llena,
subiendo apenas perceptiblemente,
navegando de noche con oblicuo reflejo,
como si nos oyeras, como si nos miraras.

Nadie te alcanzará,
ni por tu hueco abierto a incógnitos paisajes
ha atravesado nadie.
Tú rozas con tu luz la otra ladera.





Carmen Martín Gaite (1925-2000) es una de las novelistas españolas más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, su faceta como poeta es mucho menos conocida. Pero no sorprende. Es fácil percibir una imaginación poética detrás de cada una de sus novelas, por la delicadeza y fantasía de su prosa y su preciosista uso del lenguaje. 
Y así la imaginamos nosotros, elegante, culta, delicada, con sus poses misteriosas y seductoras. Poética. 



sábado, 6 de mayo de 2017

8-1-2013 ("Me gustan estos atardeceres de enero...")

Este poema nos sabe a vacaciones. A una brisa marina del sur que no sabe nada de los rigores helados del invierno y acaricia igual en enero que en julio. Al rumor de las olas rompiendo con calma contra el malecón y al placer de contemplar los reflejos del sol en el mar y pensar, por ejemplo, que es un camino interminable sembrado de luciérnagas por el que nos gustaría pasear. Y ya estamos ahí. En la calma de una imagen, una puesta de sol en compañía y la calidez de dejarse mecer por la paz del corazón. 

Me gustan estos atardeceres de enero
en los que el sol
cae verticalmente sobre nuestro mar,
y luego se hunde, lento, diáfano,
entretenido en una caricia infinita,
como si la línea del horizonte

fuese la delicada piel del mundo,
la adormecida amante del universo. 
Cuando esto ocurre los minutos
se despliegan como horas,
y las horas como siglos,
y una calma absoluta
se apodera con majestad de la tierra,
y se hace posible,
milagrosamente posible,
la paz del corazón. 




Rafael Argullol (1949), novelista, profesor, periodista y poeta, se propuso en 2011 un ejercicio vital: escribir un fragmento poético al día durante tres años. Y así fue construyendo este libro, día a día, capturando instantes, impresiones, ideas sueltas, como reflejos de una forma de pensar y de vivir. 


sábado, 22 de abril de 2017

LATITUD

Descansar.
Al sol.
Sobre la piel que nos busca.
Pocos planes mejores que este de Valente para un domingo de primavera.


No quiero más que estar sobre tu cuerpo
como lagarto al sol los días de tristeza.

Se disuelve en el aire el llanto roto,
el pie de las estatuas
recupera la hiedra
y tu mano me busca
por la piel de tu vientre
donde duermo extendido.






José Ángel Valente (1929-2000) fue poeta, traductor y ensayista. Discípulo de María Zambrano, su sensibilidad poética está cercana a la mística, no adscrita a ninguna religión. Recibió todos los premios posibles dentro del género de la poesía y su obra, hoy en día poco conocida, está a la altura de otros insignes poetas de su generación como Ángel González, José Hierro, Jaime Gil de Biedma o Antonio Gamoneda. 

sábado, 8 de abril de 2017

A VECES CUANDO TE MIRO

La lengua original de este poema es el zapoteco, idioma indígena mexicano hablado hoy en día por unas 800.000 personas en la región de Oaxaca, Puebla y Guerrero. Y a pesar del idioma, la distancia y la cultura, no puede estar más cerca de nuestra sensibilidad y nuestra forma de entender la cercanía, el deseo y la necesidad de permanecer en el otro, aunque sea durante un solo segundo, y vencer así, con la claridad de la memoria, el paso del tiempo. 




A veces cuando te miro
quiero también soñarte en el futuro
No me refiero a esa edad de las bocas desdentadas
y mil hebras de piel pendiendo de nuestros cuerpos
No sé si el amor algún día
podrá ser más largo que el olvido
Me refiero a un futuro simple y cercano
Tal vez un año, un mes, un día
No importa el tiempo que me concedas
puede bastar con un segundo
Un segundo será suficiente para mirar tus ojos
y tatuar esa claridad en mi memoria
Un segundo bastará
para atrapar tu sonrisa entre mis labios
para desprender mis redes de luz
y perseguir tu aura
Un segundo para que mi deseo
pueda traspasar tu cuerpo
Un segundo 
para que toques mi sueño










Irma Pineda (Oaxaca, 1974) es una poeta, traductora y ensayista zapoteca. Profesora en la Universidad Pedagógica Nacional y en el proyecto docente México Nación Multicultural de la UNAM, es autora de varios libros de poesía bilingüe zapoteco-español. Su obra ha sido traducida al inglés, alemán, italiano, portugués, serbio y ruso. 


sábado, 1 de abril de 2017

SONETO XXV

Es fácil imaginarse al cortesano Pierre de Ronsard, sentado a su mesa, dejándose inflamar por palabras de amor. Palabras que convierten ojos en antorchas, deseos en cárceles y miradas en espuelas. Y es fácil, también, imaginar el efecto que podían provocar estas palabras en sus destinatarias: fuego, suspiros y fortalezas rendidas. El amor es una guerra que Ronsard no siempre ganaba. Pero sin duda sus palabras entraron victoriosas en más de un castillo considerado inexpugnable. 




Esos dos ojos negros, antorchas de mi vida,
cuya luz esparcida que a los míos destella,
esclavizado han mi libertad doncella.
Condenada la tienen y a cárcel sometida. 

Por esos ojos negros mi razón va aprehendida
y cual fuere el lugar en que el Amor me sella
no puedo hallar en torno una mira más bella,
pues no tengo otro bien ni cosa apetecida.

Es la única espuela que mi dueño me hinca;
ni otro pensamiento en mi mente se afinca 
ni se inflama mi musa en ninguna otra lumbre.

No me acierta la mano con ninguna palabra
ni el papel en que escribo ningún ornato labra
sino esas dos bellezas que en mi alma son costumbre. 


(Traducción de María Teresa Gallego Urrutia)





Pierre de Ronsard (1524-1585), conocido en su época como "príncipe de los poetas y poeta de los príncipes" fue, junto a su amigo Joachim du Bellay, el poeta más influyente del Renacimiento francés. Debido a su sordera tuvo que renunciar a la carrera militar y dedicó su juventud a viajar por toda Europa como cortesano de los sucesivos príncipes franceses. Su poesía bebe de la tradición helenística y de Petrarca, con el amor cortés siempre como tema favorito. 


sábado, 18 de marzo de 2017

SU VOZ

No sabemos nada de este poema. El título, Her voice, alude a una voz femenina, una mujer a la que el poeta amó y de la que ahora se despide, sin nada por lo que lamentarse. Quizá fuera su mujer, Constance Lloyd, la madre de sus dos hijos, por la que sintió un amor sincero. Quizá con este poema le dijera que su pasión había tomado otros caminos. Y que ojalá el mundo fuera más comprensivo y lo suficientemente grande para que todas las formas de amar pudieran convivir sin anularse. Quizá.




Las abejas salvajes revolotean de rama en rama
con su abrigo de piel y alas transparentes
del pétalo del lirio al jacinto balanceándose a su alrededor,
más cerca estaba el amor,

fue aquí, creo, donde hice aquel voto,
juré que dos vidas deberían ser una 
mientras las gaviotas amaran el mar,
mientras los girasoles buscaran el sol,

será así entre tú y yo, dije, para siempre,
querida amiga,
aquellos tiempos pasaron y se fueron,
la red del amor se ha dado la vuelta,

mira hacia arriba,
donde los álamos bailan y bailan con el viento del verano,
aquí, en el valle, la brisa nunca dispersa las flores
pero allí los vientos fuertes soplan
desde el intenso susurro de las aguas misteriosas
y las olas que golpean las praderas,

mira hacia arriba, 
donde grita la gaviota blanca,
¿qué ve ella que no vemos nosotros?
¿es una estrella?
¿o la lámpara que brilla en algún buque perdido?

Ah, puede ser,
hemos vivido nuestras vidas en una tierra de sueños
y qué triste parece,
amor, no queda nada que decir salvo esto,
el amor nunca se pierde,
el filo del invierno desgarra el pecho de mayo
cuyas rosas rojas brotan en la escarcha,
los barcos de la tempestad encontrarán puerto en alguna bahía
igual que nosotros,

y no queda nada que hacer,
salvo besarnos una vez más y marcharnos,
no, no hay nada por lo que lamentarse,
yo tengo la belleza y tú el arte,
no, detenlo,
un único mundo no fue suficiente
para alguien como tú y como yo.

(Traducción de Elvira Sastre)




Oscar Wilde (1854-1900), quizá el escritor más agudo y deslumbrante de su generación, fue una celebridad. Sus obras de teatro se han convertido en clásicos vivos y sus ensayos sobre teoría del arte no han perdido nada de su sugestión y vigencia. Conocido por su ingenio mordaz, su vestir extravagante y su brillante conversación, se convirtió en una de las mayores personalidades de su tiempo. Fue juzgado por indecencia al demostrarse en un juicio su homosexualidad, pasó dos años en la cárcel, donde escribió De Profundis, una de las cartas de amor más desgarradoras de la literatura universal y murió en París, en la indigencia, tras haber sido el mayor genio de las letras de su país.



sábado, 11 de marzo de 2017

GEOGRAFÍA HUMANA

Convertirse en palabras. Fundirse en poesía. Uno se siente de repente más ligero (o más profundo). Coge un adjetivo, lo enlaza con un sustantivo, sopla fuerte y de pronto se encuentra rodeado de volcanes, terremotos, fuegos y bosques. Las palabras nos llevan a mundos desconocidos y nos encontramos trazando mapas con ellas, mapas para orientarnos en esa geografía humana complicada que nos define sin que lo sepamos. Gloria Fuertes escribió en uno de sus libros: "Esto no es un libro, es una mujer". Y este poema es el perfecto ejemplo de ello. 




Mirad mi continente conteniendo 
brazos, piernas y tronco inmesurado, 
pequeños son mis pies, chicas mis manos, 
hondos mis ojos, bastante bien mis senos. 
Tengo un lago debajo de la frente, 
a veces se desborda y por las cuencas, 
donde se bañan las niñas de mis ojos, 
cuando el llanto me llega hasta las piernas 
y mis volcanes tiemblan en la danza. 

Por el norte limito con la duda, 
por el este limito con el otro, 
por el oeste Corazón Abierto 
y por el sur con tierra castellana. 

Dentro del continente hay contenido, 
los estados unidos de mi cuerpo, 
el estado de pena por la noche, 
el estado de risa por el alma 
—estado de soltera todo el día—. 

Al mediodía tengo terremotos 
si el viento de una carta no me llega, 
el fuego se enfurece y va y me arrasa 
las cosechas de trigo de mi pecho. 
El bosque de mis pelos mal peinados 
se eriza cuando el río de la sangre 
recorre el continente, 
y por no haber pecado me perdona. 

El mar que me rodea es muy variable, 
se llama Mar Mayor o Mar de Gente 
a veces me sacude los costados, 
a veces me acaricia suavemente; 
depende de las brisas o del tiempo, 
del ciclo o del ciclón, tal vez depende, 
el caso es que mi caso es ser la isla 
llamada a sumergirse o sumergerse 
en las aguas del océano humano 
conocido por vulgo vulgarmente. 

Acabo mi lección de geografía. 

Mirad mi contenido continente.






Este año celebramos el centenario del nacimiento de Gloria Fuertes (1917-1998) con la publicación de varios libros sobre ella y su poesía editados con mucho amor. Y creo que eso es lo que define nuestra percepción de su poesía, veinte años después de su muerte: sentimos que con cada poema nos está queriendo ofrecer un abrazo, de tú a tú, y la queremos instintiva e incondicionalmente. 



sábado, 11 de febrero de 2017

RECORTES

Siguen diciendo que son necesarios, que es por nuestro bien, que así se sale de una crisis. Insisten en que confiemos en la solidez de sus medidas, en su capacidad para guiarnos por el buen camino. Mientras tanto, la gente se queda sin trabajo, sin casa, sin luz, sin calefacción, sin amigos, sin raíces y sin dignidad. Y ellos, los que confían tanto en sí mismos que ya no saben escuchar, ni ver, ni sentir, miran a través de su complacencia la devastación que produce su soberbia. 



Recortarán el fuego
y no sabremos cómo arder en esta lucha.
Recortarán el agua
y olvidaremos la sed de crecer.
El modo de llorar. 

Recortarán la piel de nuestras manos
y se lo aplaudiremos con la lengua. 
Recortarán palabras 
y asentiremos sonrientes, balido
a balido, pues somos su rebaño.

Recortarán nuestra hambre
y ya nos bastará comer en silencio.

Recortarán la muerte
y no tendremos noche en la que refugiarnos. 

Recortarán la luz
y diremos que nunca había amanecido. 





Raquel Vázquez (1990) es una poeta gallega asombrosamente prolífica. Tiene veintiséis años y ya ha publicado siete libros (seis de poesía y uno de narrativa). Sus poemas son a menudo herméticos, potentes, demuestran un dominio apabullante del lenguaje y una íntima madurez que encandila desde el primer verso. 


sábado, 4 de febrero de 2017

EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA (SONETO)

Hace falta algo de locura para amar abiertamente a la luz del día. Amar siendo conocido por las calles, en los círculos y la prensa. Amar con el desparpajo y la alegría de quien siempre fue el alma de todas las fiestas. Hace falta algo de locura para ser un hombre y amar a otro hombre pese a las malas miradas, a los desprecios y a las amenazas. Hace falta algo de locura para desafiar a la muerte de esta forma, locura hambrienta de palabras para alimentar un amor que se resiste a ser prohibido. 



Amor de mis entrañas, viva muerte, 
en vano espero tu palabra escrita 
y pienso, con la flor que se marchita, 
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte 
ni conoce la sombra ni la evita. 
Corazón interior no necesita 
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas, 
tigre y paloma, sobre tu cintura 
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura 
o déjame vivir en mi serena 
noche del alma para siempre oscura.






Federico García Lorca (1898-1936) es quizá el poeta y dramaturgo español más universal. Su talento artístico era tal que deslumbraba a quien le conocía, quedando inmediatamente rendido ante su magnetismo y personalidad. Se atrevió con el surrealismo, con el localismo, y a través de temas propios de la España más cerrada y profunda logró alcanzar una universalidad quizá nunca superada. Murió asesinado al inicio de la Guerra Civil por aquellos que no valoraban el arte ni la vida, por aquellos viles ignorantes que hicieron del desprecio por lo que desconocían su norma, y que después asolaron la cultura y la libertad de todo un país durante décadas. 


sábado, 28 de enero de 2017

EL VIENTO SOBRE LA PIEL

Este poema no significa gran cosa hasta que llegan los dos últimos versos. Es entonces cuando lo volvemos a leer con otra mirada, con otra profundidad, y empezamos a ver símbolos donde antes no había más que viento. Algo parecido pasa con cada pequeña historia que vivimos. Mientras sucede no entendemos casi nada. Estamos demasiados inmersos en la inmediatez de las palabras, de los hechos: todo es viento. Y cuando termina, damos un paso atrás, y de repente vemos que ciertas cosas quizá significaban más, mucho más, que lo que en un principio creíamos.



El viento sobre la piel,
entre el cabello, en 
la boca, la nariz.
Los ojos desorbitados llenos de viento.
El viento sobre las casas,
las ventanas, las puertas,
colándose por las cerraduras;
entre los barrotes de los balcones
y en las grietas,
y por las callejuelas estrechas.

El viento que barre
las calles de la ciudad
y alborota tu pelo,
y el mío.

El viento que penetra cuerpo
adentro.

Y tú y yo caminando
contra el viento.



Montserrat Abelló (1918-2014), traductora y poeta, recibió en 2008 el Premi d'Honor de les Lletres Catalanes y el Premi Nacional de Cultura por "su obra, que ha dado voz a la vida diaria de las mujeres con un lenguaje propio y la ha convertido en un referente vital y artístico para las más jóvenes". Da gusto descubrir la obra de una autora cuya obra apenas había tenido eco fuera de Cataluña. Su risa es contagiosa, su poesía es profunda y sencilla y transmite un sinfín de cosas buenas. 


sábado, 21 de enero de 2017

SONETO LXXXIII

Dormir mecidos por el balanceo de una barca, acogidos por el calor de un hogar que en la cama se vuelve un mundo completo. Descansar abandonados, escuchando la respiración compartida, un latido que al unirse con el otro forma un ritmo sencillo e íntimo, parecido al de las olas de un mar en calma deslizándose por la arena. Tenemos el privilegio de compartir noches y hogares donde sentirnos cerca. Un tercio de nuestros días, protegidos por la calidez nocturna. Y algo de eso se ve cuando, de día, caminamos por las calles y disfrutamos del sol gracias a la noche y el "sello de su sombra". 



Es bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche,
invisible en tu sueño, seriamente nocturna,
mientras yo desenredo mis preocupaciones
como si fueran redes confundidas.

Ausente, por los sueños tu corazón navega,
pero tu cuerpo así abandonado respira
buscándome sin verme, completando mi sueño
como una planta que se duplica en la sombra.

Erguida, serás otra que vivirá mañana,
pero de las fronteras perdidas en la noche,
de este ser y no ser en que nos encontramos

algo queda acercándonos en la luz de la vida
como si el sello de la sombra señalara
con fuego sus secretas criaturas.






Pablo Neruda (1904-1973) es el gran poeta del surrealismo, del compromiso político y del amor en castellano. Su obra no puede desligarse de su vida, porque vivió fundamentalmente para cubrir tres pasiones: la política, la poesía y el amor, y por eso las tres se entrelazan en sus poemarios dándonos una visión romántica y apasionada de un genio de las letras en español. Para todo el mundo hispanohablante, Neruda es un referente de poeta comprometido con el pueblo y su lucha. Su obra poética le valió el Premio Nobel de Literatura en 1945. 

sábado, 14 de enero de 2017

MI LIBERTAD

Hay pocos pueblos que tengan más derecho a ponerse en pie y exigir libertad que el pueblo palestino. Siempre ocupado, invadido, reprimido, humillado, despreciado. Siempre al margen de la legalidad, al margen de la dignidad y de los derechos humanos. Siempre considerado sospechoso de querer vivir en paz, de permanecer en sus casas y en sus ciudades, sospechoso de querer vivir sin la amenaza constante de un control, de un arresto, de una condena por terrorismo sin pruebas ni juicio. 
Esta lucha sangrienta y desesperada por su libertad se refleja en este poema de la poeta palestina Fadwa Tuqán. La libertad nunca ha sido para ella algo que se obtiene ni se aprende. La libertad hay que gritarla, hay que defenderla a golpe de poesía, a gritos, siempre, porque quedarse callado es la manera más rápida de perderla. 






Seguiré escribiendo su nombre mientras combato en la tierra,
en las paredes, en las puertas, en las azoteas de los hogares, 
en el templo de la virgen, en el altar, en los caminos de los huertos,
en cada colina, cada pendiente, cada esquina y cada calle,
en la cárcel, en la celda de tortura, en los dos palos de la horca.
Y pese a las cadenas, pese a las casas bombardeadas, pese a las llamas de los incendios,
seguiré escribiendo su nombre hasta verlo extendido y crecer en mi patria
y siga creciendo
y siga creciendo
hasta cubrir palmo a palmo toda la tierra,
hasta que vea la libertad roja abriendo cada puerta,
hasta que la noche se escape y la luz ataque los muros de la niebla. 
¡Mi libertad!
¡Mi libertad!
Y como un eco, el río sagrado y los puentes dicen:
¡Mi libertad!
Las dos riberas dicen: 
¡Mi libertad!, y los pasos del furioso viento
En mi patria el trueno, la tormenta y la lluvia dicen conmigo:
¡Mi libertad! ¡Mi libertad! ¡Mi libertad!





Fadwa Tuqán (1917-2003) es conocida como "la poeta de Palestina". Su hermano, el también poeta Ibrahim Tuqán, fue quien la introdujo en el mundo de la poesía y ella la desarrolló de forma innovadora, saliendo del clasicismo ponderante de la anterior poesía árabe. Ella experimentó con el verso libre cultivando a la vez poesía tradicional y moderna. La reconocemos como la poeta palestina del amor, la revolución, el cambio social y la libertad. 

Sus publicaciones estuvieron presentes en la prensa egipcia, iraquí y libanesa y su vida y obra cambiaron sustancialmente tras una estancia de dos años en la capital inglesa a principios de los años sesenta. Allí entró en contacto con la cultura europea y su vida y poesía se enriquecieron de manera importante.